IP/09/1688 Bruselas, 10 de noviembre de 2009 Declaración de Paweł Samecki, Comisario de Política Regional, sobre el informe anual del Tribunal de Cuentas Europeo Me es muy grato comprobar que el informe presentado hoy por el Tribunal de Cuentas Europeo sobre las cuentas de 2008 muestra que hemos logrado resultados positivos y avanzamos en la dirección adecuada. Pulse aquí para ver y escuchar la transmisión de la declaración (solo en inglés) La Comisión está haciendo un gran esfuerzo para ayudar a las autoridades nacionales a reducir la tasa de error en los proyectos cofinanciados por la Unión Europea. Nuestros esfuerzos conjuntos están dando fruto, pero, por supuesto, podemos hacer más y haremos más. Nuestro enfoque es estricto, pero también justo y equilibrado. El año pasado, la Comisión Europea puso en marcha un plan de acción de treinta y siete puntos destinado a reducir la tasa de error a medio plazo. Nuestro plan, que hemos seguido aplicando en 2009, recoge una estrategia con dos vertientes: ayudar a las autoridades nacionales a verificar mejor la admisibilidad de los gastos de los proyectos antes de presentar las solicitudes de pago a la Comisión Europea, y adoptar medidas más firmes y expeditivas para detener los pagos o recuperar el dinero si los Estados miembros no alcanzan los niveles de exigencia establecidos. Compartimos la responsabilidad de la gestión de los Fondos Estructurales y del Fondo de Cohesión con el fin de garantizar que los controles financieros aplicados en los Estados miembros son eficaces y que los importes solicitados erróneamente se recuperan. En otras palabras, nuestro plan de acción protege el dinero de los contribuyentes de la UE. En lo que va de año, hemos recuperado 629 millones EUR de pagos reclamados erróneamente. Estimamos que antes de que concluya 2009 habremos recuperado otros 500 millones EUR. A esto hay que añadir los 1 500 millones EUR de correcciones efectuadas en 2008. Estas sumas recuperadas, conocidas como correcciones financieras, muestran que la Comisión se ha comprometido a subsanar los errores graves. En el informe presentado hoy por el Tribunal de Cuentas se estima que un 11 % de los fondos que transferimos a los Estados miembros y que se destinaban a proyectos relacionados con la política de cohesión no deberían haberse solicitado o pagado. Esta tasa de error es demasiado elevada. Pero no crean que una tasa de error del 11 % implica que no podamos justificar un 11 % del presupuesto de cohesión de la UE o que el dinero se ha perdido. En todos los casos en los que errores dan lugar a pagos incorrectos, la Comisión toma medidas para recuperar los fondos, incluso aunque esto lleve tiempo. Por supuesto, nuestro deseo es que la tasa de error se reduzca lo más rápidamente posible, y estoy seguro de que así será una vez que las medidas que estamos aplicando surtan el efecto esperado. Con todo, es preciso considerar los errores en el contexto adecuado. Es importante que no perdamos de vista la visión de conjunto. El dinero que invertimos a través de la política de cohesión de la UE tiene un efecto positivo en la vida de los ciudadanos, efecto que, en todo caso, ha aumentado con la crisis económica y financiera. El dinero llega a donde más se necesita: la economía real. Desde 2000, la política de cohesión de la UE ha contribuido a la creación de cerca de 600 000 puestos de trabajo. Transforma las economías regionales y nacionales al invertir en la modernización de las infraestructuras, las mejoras medioambientales, las pequeñas empresas y la capacitación de las personas. Desde 2000, esta política ha cofinanciado la construcción o mejora de más de 100 000 kilómetros de carreteras o autopistas y 4 000 kilómetros de nuevas vías férreas, así como la modernización de 130 puertos y más de 30 aeropuertos. Estas inversiones contribuyen a aumentar la competitividad de Europa en el mercado mundial y a lograr el crecimiento sostenible a largo plazo. Las normas de financiación que aplicamos son sensatas y proporcionadas. Logran un equilibrio adecuado entre disponer de los mejores controles posibles y garantizar que podemos ofrecer una buena relación calidad-precio en términos de los beneficios obtenidos. Es cierto que algunos de los problemas con los que nos topamos son el resultado de normas que no se han entendido o aplicado correctamente. Esta es la razón por la que seguimos tratando de simplificar la normativa y reducir los trámites administrativos. Creemos que estas simplificaciones han contribuido a reducir la carga administrativa que soportan los beneficiarios en más de un 20 % desde 2007. Por ejemplo, hemos modificado recientemente nuestras normas para permitir el uso de pagos a tanto alzado y de importes fijos únicos y no nos detendremos ahí. Por último, me gustaría tratar una cuestión que en muchas ocasiones se presta a la confusión: el término error no significa fraude. Cuando los auditores del Tribunal y de la Comisión hablan de errores, se refieren al incumplimiento de las condiciones para recibir financiación de la UE. El fraude va más allá del incumplimiento; se trata de un engaño deliberado o con fines delictivos. Según la OLAF, la Oficina Europea de Lucha Contra el Fraude, los casos de sospecha de fraude afectaron a menos del 0,2 % de todos los pagos efectuados por la Comisión en el contexto de la política de cohesión entre 2000 y 2008. En otras palabras: un 99,8 % del dinero desembolsado con cargo al presupuesto de la UE en el marco de la política de cohesión está libre de fraude. El dinero de la UE es su dinero y pueden estar seguros de que la Comisión Europea se esforzará al máximo por garantizar que hasta el último euro esté protegido y se utilice adecuadamente.