IP/09/1803 Bruselas, 23 de noviembre de 2009 Los mercados laborales europeos se han visto muy afectados por la crisis, pero son más resistentes de lo esperado Según el Informe sobre el Empleo en Europa de 2009, publicado hoy, la actual crisis está pasando factura a los mercados laborales de la UE, ya que está invirtiendo la mayor parte del crecimiento del empleo logrado desde el año 2000. Los hombres, los jóvenes, los trabajadores poco cualificados y los trabajadores con contratos temporales se han llevado la peor parte de la reducción del empleo. En la UE, este ha disminuido en más de 4 millones de puestos de trabajo desde el comienzo de la crisis, pese a que el efecto se ha paliado relativamente gracias al recurso al tiempo de trabajo reducido y otros regímenes. Pero estas medidas a corto plazo, aún siendo importantes, no son en sí mismas suficientes para garantizar una salida positiva de la crisis. Las políticas de empleo han de centrarse en prepararse para la transición a una economía generadora de emisiones de carbono reducidas. Vladimír Špidla, Comisario de Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades, declaró: «Este informe demuestra lo muy importante que es conciliar nuestra respuesta a corto plazo a la crisis con nuestras reformas estructurales a más largo plazo. Estas reformas son esenciales para que la economía y los mercados laborales de la UE emerjan de la crisis actual bien preparados para hacer frente a los retos futuros, en concreto para la transición a una economía generadora de emisiones de carbono reducidas ». . Con este reto en mente, la vigésimoprimera edición anual del Informe sobre el Empleo en Europa analiza más en detalle dos cuestiones clave para la futura política del mercado laboral de la UE: movimientos hacia, de y entre puestos de trabajo y las repercusiones del cambio climático en el mercado laboral. Los mercados laborales de la UE son más dinámicos de lo que se suele creer, pero el desempleo de larga duración sigue siendo una gran amenaza Los mercados laborales han mostrado un dinamismo considerable en los últimos años, ya que cada año en torno a un 22 % de europeos cambian de trabajo. Tal dinamismo no se limita únicamente a los países considerados generalmente «flexibles», tales como el Reino Unido o Dinamarca, sino que afecta a todos los países de la UE, pese a que las cifras varían entre el 14 % de trabajadores en Grecia y el 16 % en Suecia, hasta más del 25 % en el Reino Unido, Finlandia, España y Dinamarca. Ello parece formar parte de un aumento más sostenido, desde finales de la década de los noventa, de las transiciones desde la inactividad y el desempleo hacia el empleo en la UE, lo que sugiere una mejora estructural fundamental en nuestros mercados laborales. No obstante, no todos los trabajadores se han beneficiado por igual de esta tendencia positiva. Pese a que el número de desempleados de larga duración ha descendido desde la década de los noventa, este problema sigue constituyendo un reto importante. En los últimos años, cerca de un 45 % de todos los periodos de desempleo tuvieron una duración superior a un año en la UE, en comparación con sólo un 10 %, aproximadamente, en los Estados Unidos. Atajar esta cuestión es aún más urgente desde que comenzó la crisis. Las políticas destinadas a prestar apoyo a la transición de los trabajadores hacia el empleo a tenor de los principios de «flexiguridad» son fundamentales para rebajar el desempleo de larga duración y mantener la capacidad de integración profesional. Las políticas sobre emisiones de carbono reducidas cambiarán significativamente las estructuras de empleo en la UE Las medidas de la UE para convertirse en una economía competitiva con emisiones reducidas de carbono constituirán importantes fuerzas motoras desde el punto de vista de la perspectiva del mercado laboral. Aunque es posible que los efectos totales sobre la creación neta de empleos no sea muy importante, ya que la creación de nuevos empleos «verdes» y la ecologización de los ya existentes también se verá contrarrestada parcialmente por la pérdida de algunos de los puestos existentes, los cambios estructurales subyacentes implicarán la reasignación de trabajadores en distintos sectores económicos y tipos de competencias. Por tanto, el cambio climático y las medidas políticas con él relacionadas tendrán una repercusión importante en la demanda futura de competencias. Las nuevas competencias exigidas por la economía generadora de emisiones reducidas de carbono favorecerán, al menos inicialmente, a los trabajadores altamente cualificados. Sin embargo, con la introducción en el mercado de nuevas tecnologías, los trabajadores poco cualificados serán también capaces de hacerse cargo de los nuevos puestos de trabajo, siempre que reciban la formación adecuada. Así, la concentración de las políticas en las capacidades (con objeto de facilitar la transición hacia nuevos puestos de trabajo y limitar el surgimiento de déficits y escasez de cualificaciones concretas), junto con un diálogo social adecuado, son los principales ingredientes necesarios para facilitar la evolución hacia una economía generadora de emisiones de carbono reducidas. El Informe sobre el Empleo en Europa constituye la base analítica del Informe Conjunto sobre el Empleo cuyo proyecto presentará la Comisión el 9 de diciembre. Dicho Informe es la parte de análisis e información sobre el empleo de la Estrategia para el Crecimiento y el Empleo de la UE. MEMO/09/514 Informe sobre el empleo en Europa 2009: http://ec.europa.eu/social/main.jsp?catId=119&langId=es Suscríbase al boletín electrónico gratuito de la Comisión Europea sobre empleo, asuntos sociales e igualdad de oportunidades http://ec.europa.eu/social/e-newsletter